Los sistemas de inteligencia artificial introducen una superficie de ataque nueva y mal comprendida. Los LLMs pueden ser manipulados mediante prompt injection para revelar información confidencial, ejecutar acciones no autorizadas o eludir controles de seguridad.
Los sistemas RAG tienen vectores de ataque propios relacionados con la contaminación del corpus y la exfiltración a través de las respuestas generadas. Los MCPs (Model Context Protocol) — los conectores que dan a los agentes IA acceso a herramientas externas — pueden ser explotados para escalar privilegios o comprometer los sistemas conectados.
Internet Security Auditors es uno de los primeros proveedores en España con capacidad técnica real para evaluar esta superficie de ataque emergente.










